El camino de Santiago es un conjunto de rutas geográficamente situadas en Europa, que recorren los peregrinos procedentes de todo el mundo para llegar a la parte más occidental de Europa: la ciudad de Santiago de Compostela (España).

Su destino final es la Catedral, lugar en veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor. El camino tiene unos antecedentes históricos que se remontan a la edad media y desde entonces, los peregrinos los recorren por motivos espirituales y religiosos, motivos personales (superación y encuentro con uno mismo) o como una forma de turismo cultural (patrimonio y naturaleza).

El camino de Santiago ha sido declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en el año 1993; Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa y ha recibido el título honorifico de Calle Mayor de Europa.

Manteniendo desde su comienzo hasta la actualidad, los siguientes símbolos:  

La Vieira o “Concha del Peregrino”

La vieira se encuentra típicamente en la costa del mar en Galicia. Es el símbolo del Camino de Santiago por excelencia y de sus peregrinos. Antiguamente los peregrinos, antes de regresar a sus países de origen tomaban un ejemplar, para demostrar haber llegado hasta Santiago, el objetivo de su viaje.

Los textos medievales franceses citan con frecuencia a la "concha" (de la vieira) como símbolo de peregrinaciones en general, a la vez que la vieira poco a poco se va asociando a monumentos y lugares dedicados a Santiago, sin que se especifique "de Compostela". Habrá que esperar hasta el siglo XVI, gran época de peregrinaciones a Santiago de Compostela, para que el naturalista Guillaume Rondelet cite la "concha de Santiago" como uno de los nombres posibles de la venera. En el siglo XVIII, la edición francesa de la taxonomía de Linneo fija su nombre común asociándola definitivamente con Compostela. 

La Flecha amarilla del Camino

Este es un símbolo o señal indicativo. Puedes encontrar esta flecha en infinidad de lugares durante tu peregrinaje, (piedras, muros, fachadas, árboles etc) indicándote el camino correcto a seguir para llegar con éxito al final de cada etapa.

Cuenta la historia que el párroco de O Cebreiro, Elías Valiña comenzó en 1984 a pintar flechas con pintura amarilla de las carreteras en obras, desde entonces muchos peregrinos y vecinos del Camino de Santiago han seguido con su tradición, remarcando las borradas flechas y pintando nuevas cada vez más lejos de Santiago. 

La Cruz de Santiago

Se trata de una cruz latina simulando una espada, con forma de flor de lis en la empuñadura y en los brazos. Se dice que su forma tiene origen en la época de las Cruzadas, cuando los caballeros llevaban pequeñas cruces con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo y realizar sus devociones diarias. 

El Bastón o Bordón

El bordón sirve para caminar y cuidar tus rodillas. Suele ser muy útil, en especial, para las bajadas ya que las rodillas no se cargan tanto con el peso.

Antiguamente de madera, era usado como ayuda para caminar, cuidar las rodillas y protegerse de los animales que se encontraban en la ruta. Hoy en día se pueden conseguir bordones de madera de cualquier calidad, alguno a cuál más bonito, aunque también cada vez más se pueden ver los bastones de aluminio que venden las tiendas deportivas por las ventajas adicionales que ofrecen: son más ligeros, se pueden plegar, se adaptan al tamaño de la persona, son de gran resistencia…

Una tradición relacionada con este símbolo consiste en realizar una raya horizontal, en el bordón de madera, por cada etapa realizada. Es especialmente curioso apreciar los bordones de aquellos que, próximos a Santiago de Compostela, han partido desde Francia…ver que cada línea representa el esfuerzo de varias horas o de un día de camino es de total admiración.  En algunos casos los peregrinos también van tallando el nombre de las etapas encima de la línea. 

Calabaza del Peregrino

Antiguamente, y ante la inexistencia de cantimploras, se utilizaba la calabaza como un utensilio ligero, práctico y económico para transportar agua.  Considero que es uno de los símbolos más perdidos en la tradición y el que la lleva, por lo general lo hace solamente a modo simbólico.  En la antigüedad la calabaza se ataba al bordón. 

El sombrero

El sombrero es de ala ancha doblada en media luna. Hacer el Camino sin el sombrero, o sin una gorra, es garantizarse problemas graves de insolación, y nos es que, además, sirve como soporte para refrescarse en las fuentes. Por tanto, simboliza la protección psíquica que el estado de mantener la Consciencia alerta contra los pecados representa, alerta consciente que debe llevar en todo momento el peregrino.

 El sombrero con el que siempre se representa al Santiago Peregrino simboliza la reflexión y el aseguramiento de que no olvidamos pensar sobre nuestro equipaje en la vida. 

 El sombrero o gorro es mejor que sea de algodón, que siempre facilita la transpiración. Algunos peregrinos optan por sombreros con paños extensibles de protección para el cuello, y muchos llevan los sombreros o gorras de materiales muy ligeros, con visera amplia y/o de materiales especiales para filtrar los rayos solares. 

Credencial y Compostela

Se trata de un documento imprescindible en el Camino de Santiago. Es una especie de pasaporte que todo peregrino debe rellenar con sus datos personales. Aquí encontrarás información más ampliada sobre la Credencial del peregrino y Compostela. 

Los peregrinos

La peregrinación es un tiempo en el que se vive apartado de la vida diaria y en el que uno se dirige a un lugar santo. Santiago, junto a Roma y Jerusalén, es el tercer gran destino de peregrinación cristiana en el mundo.

Los peregrinos tienen a lo largo del Camino de Santiago oportunidad para la reflexión personal, para la oración y para el disfrute de la amistad y el compañerismo con otros peregrinos de diferentes países y tradiciones. La peregrinación es una oportunidad de renovación espiritual y de crecimiento en la fe personal.

 Funcionamiento de los albergues del Camino de Santiago

La mayor parte de los albergues son para uso exclusivo de los peregrinos que van a pie, en bicicleta o a caballo, y es necesario presentar la credencial del peregrino para tener acceso a ellos. Podemos distinguir básicamente entre dos tipos de albergues: los albergues públicos y los albergues privados. Los albergues públicos son aquellos cuya titularidad pertenece a una administración pública (ayuntamiento, comunidad autónoma...), o bien a una entidad religiosa (parroquia, comunidad...), o bien son administrados por alguna asociación, junta vecinal, etc. Los albergues privados son aquellos cuya titularidad pertenece a un particular. Cada albergue, tanto si es público como privado, tiene sus peculiaridades, características y normativas de funcionamiento propias. Por regla general, las plazas se asignan por orden de llegada, con preferencia para los que van a pie. En principio, sólo se permite pernoctar una noche, aunque se hacen excepciones en casos justificados. Los albergues públicos no admiten reserva, al contrario que la mayor parte de los albergues privados. En algunos albergues públicos sólo se pide un donativo voluntario, el cual se destina a cubrir los gastos de limpieza y mantenimiento, mientras que en los otros el precio suele situarse entre los 6 y los 12 euros. En los albergues privados el precio habitual suele ser 12 euros. 

Hay albergues bastante modestos, pero debemos tener presente que son el fruto del trabajo desinteresado de muchas personas con el único objetivo de servir y dar descanso a los peregrinos.