Ritual en la catedral

La casa de Santiago el Mayor, que lo es también para todos sus peregrinos, refleja la historia de Compostela y la sucesión de los estilos artísticos que han ido dejando su impronta en la basílica. Hasta el s. XVI la catedral permanecía abierta toda la noche, y los peregrinos velaban el altar, confesaban con los linguajeros y después de asistir a misa y entregar sus ofrendas, comulgaban en la capilla del Rey de Francia, donde les hacían entrega de un  certificado.

Después subían tras el altar para darle el abrazo al santo, momento en el que colocaban si sombrero sobre la cabeza de la imagen, que así variaba continuamente de aspecto. Para concluir, las guías les mostraban la iglesia, cuyo ambiente era purificado por el botafumeiro, y después los peregrinos subían al techo, hasta la cruz dos farrapos, para quemar sus viejas ropas. En la actualidad, como podemos comprobar, han cambiado muchos aquellos ritos y constumbres. Si entramos por la Puerta Santa, es norma mojar los dedos en el aguabenditero y pasarlos por las cruces inscritas en las jambas.

Para los que lo hagamos por la Azabachería, conviene dirigirse primero al Pórtico de la Gloria, obra cumbre del románico en los caminos de peregrinación, donde en aras de proteger el monumento de los excesos del turismo de masas, los peregrinos nos hemos visto privados de colocar nuestra mano en la cavidad del portaluz, símbolo de la llegada a la meta, de solidaridad con los que nos precedieron y comunión en la fe. En el mismo Pórtico, pero por el otro lado contrario, un rito romántico y literario (s. XIX), que identifica una imagen arrodillada con la del maestro Mateo, condenado a no ver su obra por haber osado colocarse en el Paraíso, conviene en que debemos golpearnos tres veces en su cabeza para potenciar la inteligencia y la memoria; por supuesto, la práctica también ha sido prohibida desde 2009, pero en la Rúa Nova 3 existe una réplica una réplica, colocada por una tienda hacia la calle, para darse el coscorrón. 

Permanece olvidada la tradición de palar, en la columna hueca de bronce colocada en el pilar suroeste del crucero, la punta del bordón usado por Santiago cuando predicaba por Galicia. Antes o después de participar en la misa del peregrino, a las 12 h, se hace imprescindible descender a la cripta, reabierta en 1885, para orar ante la tumba de Santiago (urna de plata). Para completar el ciclo ritual, ascendemos al camarín del apóstol (imagen del s. XIII revestida de peregrino con esclavina y nimbo de plata) para darle un efusivo abrazo. Podemos ver volar por el crucero, movido por los tiraboleiros mientras suena el órgano, el botafumeiro o gran incensario.

En la oficia del peregrino Rúa Carretas, 33 colocaremos el último sello en nuestra credencial, al tiempo que recogeremos la Compostela.

Una última tradición, mantenida por el hostal de los Reyes Católicos (antiguo Hospital Real), permite a los 10 primeros peregrinos llegados ese día desayunar, comer y cenar en los comedores del hotel. Para ello es necesario entregar una fotocopia de la credencial en recepción y, una vez más, hacer cola.

En el centro de la plaza del Obradoiro, que García Márquez definió como la más bella del mundo, se sitúa el km 0 de la peregrinación, pero no lo será decidís prolongar vuestro itinerario como manda la tradición, hasta Fisterra y Muxía. 

 Bendición (Codex Calixtinus. Sermón “Veneranda dies” LI, c XVII)

“En nombre de Nuestro Señor Jesucristo, recibe este morral hábito de tu peregrinación para que castigado y enmendado te apresures en llegar a los pies de Santiago, a donde ansías llegar, y para que después de haber hecho el viaje vuelvas al lado nuestro con gozo, con la ayuda de Dios, que vive y reina por todos los siglos Amén.

Recibe este báculo; que sea como sustento de la marcha y del trabajo para el camino de tu peregrinación, para que puedas vencer las catervas del enemigo y llegar seguro a los pies de Santiago y después de hecho el viaje, volver junto a nos con alegría, con la anuencia del mismo Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos Amén”

 Oración de agradecimiento

¡Señor! Hoy vuelvo a casa. Regreso feliz y contento; mi corazón está lleno de experiencias maravillosas. Nunca hubiera imaginado que el Camino de Santiago podría dar tanto sentido a mi vida. Hoy puedo afirmar que regreso convertido en una persona diferente. Me siento agradecido por la ayuda que me has dado, por la gente que he encontrado en el Camino que me ha tendido una mano amable. Sólo pido poder devolver lo recibido de la mejor de las maneras: siendo un testigo de las enseñanzas del Evangelio y un devoto seguidor de Santiago. Humildemente me postro ante ti y te ruego me acompañes siempre en el camino de la vida. Por la Pasión, Muerte y Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, y por la intercesión de la Virgen María y del Apóstol Santiago. Amen.