Ritual en la catedral

La casa de Santiago el Mayor, que lo es también para todos sus peregrinos, refleja la historia de Compostela y la sucesión de los estilos artísticos que han ido dejando su impronta en la basílica. Hasta el s. XVI la catedral permanecía abierta toda la noche, y los peregrinos velaban el altar, confesaban con los linguajeros y después de asistir a misa y entregar sus ofrendas, comulgaban en la capilla del Rey de Francia, donde les hacían entrega de un  certificado.

Después subían tras el altar para darle el abrazo al santo, momento en el que colocaban si sombrero sobre la cabeza de la imagen, que así variaba continuamente de aspecto. Para concluir, las guías les mostraban la iglesia, cuyo ambiente era purificado por el botafumeiro, y después los peregrinos subían al techo, hasta la cruz dos farrapos, para quemar sus viejas ropas. En la actualidad, como podemos comprobar, han cambiado muchos aquellos ritos y constumbres. Si entramos por la Puerta Santa, es norma mojar los dedos en el aguabenditero y pasarlos por las cruces inscritas en las jambas.

Para los que lo hagamos por la Azabachería, conviene dirigirse primero al Pórtico de la Gloria, obra cumbre del románico en los caminos de peregrinación, donde en aras de proteger el monumento de los excesos del turismo de masas, los peregrinos nos hemos visto privados de colocar nuestra mano en la cavidad del portaluz, símbolo de la llegada a la meta, de solidaridad con los que nos precedieron y comunión en la fe. En el mismo Pórtico, pero por el otro lado contrario, un rito romántico y literario (s. XIX), que identifica una imagen arrodillada con la del maestro Mateo, condenado a no ver su obra por haber osado colocarse en el Paraíso, conviene en que debemos golpearnos tres veces en su cabeza para potenciar la inteligencia y la memoria; por supuesto, la práctica también ha sido prohibida desde 2009, pero en la Rúa Nova 3 existe una réplica una réplica, colocada por una tienda hacia la calle, para darse el coscorrón. 

Permanece olvidada la tradición de palar, en la columna hueca de bronce colocada en el pilar suroeste del crucero, la punta del bordón usado por Santiago cuando predicaba por Galicia. Antes o después de participar en la misa del peregrino, a las 12 h, se hace imprescindible descender a la cripta, reabierta en 1885, para orar ante la tumba de Santiago (urna de plata). Para completar el ciclo ritual, ascendemos al camarín del apóstol (imagen del s. XIII revestida de peregrino con esclavina y nimbo de plata) para darle un efusivo abrazo. Podemos ver volar por el crucero, movido por los tiraboleiros mientras suena el órgano, el botafumeiro o gran incensario.

En la oficia del peregrino Rúa Carretas, 33 colocaremos el último sello en nuestra credencial, al tiempo que recogeremos la Compostela.

Una última tradición, mantenida por el hostal de los Reyes Católicos (antiguo Hospital Real), permite a los 10 primeros peregrinos llegados ese día desayunar, comer y cenar en los comedores del hotel. Para ello es necesario entregar una fotocopia de la credencial en recepción y, una vez más, hacer cola.

En el centro de la plaza del Obradoiro, que García Márquez definió como la más bella del mundo, se sitúa el km 0 de la peregrinación, pero no lo será decidís prolongar vuestro itinerario como manda la tradición, hasta Fisterra y Muxía. 

 Bendición (Codex Calixtinus. Sermón “Veneranda dies” LI, c XVII)

“En nombre de Nuestro Señor Jesucristo, recibe este morral hábito de tu peregrinación para que castigado y enmendado te apresures en llegar a los pies de Santiago, a donde ansías llegar, y para que después de haber hecho el viaje vuelvas al lado nuestro con gozo, con la ayuda de Dios, que vive y reina por todos los siglos Amén.

Recibe este báculo; que sea como sustento de la marcha y del trabajo para el camino de tu peregrinación, para que puedas vencer las catervas del enemigo y llegar seguro a los pies de Santiago y después de hecho el viaje, volver junto a nos con alegría, con la anuencia del mismo Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos Amén”

 Oración de agradecimiento

¡Señor! Hoy vuelvo a casa. Regreso feliz y contento; mi corazón está lleno de experiencias maravillosas. Nunca hubiera imaginado que el Camino de Santiago podría dar tanto sentido a mi vida. Hoy puedo afirmar que regreso convertido en una persona diferente. Me siento agradecido por la ayuda que me has dado, por la gente que he encontrado en el Camino que me ha tendido una mano amable. Sólo pido poder devolver lo recibido de la mejor de las maneras: siendo un testigo de las enseñanzas del Evangelio y un devoto seguidor de Santiago. Humildemente me postro ante ti y te ruego me acompañes siempre en el camino de la vida. Por la Pasión, Muerte y Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, y por la intercesión de la Virgen María y del Apóstol Santiago. Amen.

 

 

 

 

 

Credencial y Compostela

La actual credencial del peregrino, documento entregado exclusivamente a los que hacen todo o parte del Camino de Santiago a pie, en bicicleta o a caballo, tiene sus orígenes en las cartas de presentación que desde los albores de la historia jacobea concedían los reyes, infantes, clérigos, papas y otras autoridades como manuscrito de recomendación o salvoconducto a los que peregrinaban a Compostela.

La historia relata multitud de comunicaciones en las que se concedía por mediación de dicha carta todo tipo de privilegios y gracias para que el portador y sus acompañantes obtuviesen protección y también la exención del pago de tributos (montazgos, portazgos, peajes, etc.) cuyo montante podía llegar a ocasionar graves problemas a los peregrinos medievales. La credencial se entrega a través de la Iglesia, las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, las Cofradías, u otras instituciones que la Catedral de Santiago tenga debidamente autorizadas, e incluso en algunos de los albergues del Camino. Se expide antes de iniciar el Camino o en el lugar elegido como punto de partida a través de estas mismas instituciones. Siempre es aconsejable la presentación de una carta o escrito que acredite e identifique al solicitante.

Con la credencial, para aquellos que han hecho al menos los cien últimos kilómetros del trazado jacobeo a pie o en caballo y los doscientos últimos en bicicleta, la Catedral de Santiago concede la llamada “Compostela” que es una especie de certificación que acredita que el peregrino ha llegado a la meta compostelana y lo ha hecho por motivos religiosos. Conviene conocer que los sellos estampados en la credencial deben atestiguar el paso diario por los distintos tramos y etapas del camino, excepto en los últimos 100 kilómetros del recorrido en donde serán dos los sellos estampados por jornada los que lo acrediten. Aunque los peregrinos a quienes se les otorga la Compostela deben justificar una motivación piadosa o religiosa en su peregrinación, en los últimos años la iglesia compostelana ha incorporado otro diploma sustitutivo a la credencial para quienes llegan a Santiago sin la motivación devota exigida a su peregrinación.

En su origen la Compostela se plasmaba en pergamino y en ella se relataba con un texto más o menos amplio, además de una mención al apóstol Santiago, patrono y protector “único y singular” de las Españas (“…Nuestro Patrón y Protector de las Españas…”), la constancia de la visita del peregrino al templo “…ha visitado devotamente este sacratísimo Templo con sentido cristiano (pietatis causa)…”. Desde hace tiempo se imprime sólo en papel con orla característica de hojas de roble y vieiras jacobeas en la que se hace constar en latín el nombre del peregrino. A pie de documento se estampa actualmente la firma de El Canónigo Diputado para los Peregrinos responsable de la Oficina del Peregrino, mientras que en tiempos precedentes la Compostela era firmada por el Arzobispo, aunque tan sólo en teoría, ya que en la práctica la realidad hacía que apareciera habitualmente la firma del canónigo encargado de las peregrinaciones. Muchos peregrinos estaban pidiendo que la Compostela incluyese no solo la fecha de llegada a Santiago, sino también el lugar donde comenzó la peregrinación, fecha y kilómetros recorridos. La oficina del peregrino ha optado por emitir, para los que así lo soliciten, un certificado que incluye estos nuevos datos. Así mismo para evitar las largas colas que se producen a hora de expedir la Compostela, la oficina del peregrino ha elegido una fórmula por la que los grupos podrán solicitarla a través de su responsable y utilizando un formulario editado al efecto.

El camino de Santiago es un conjunto de rutas geográficamente situadas en Europa, que recorren los peregrinos procedentes de todo el mundo para llegar a la parte más occidental de Europa: la ciudad de Santiago de Compostela (España).

Su destino final es la Catedral, lugar en veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor. El camino tiene unos antecedentes históricos que se remontan a la edad media y desde entonces, los peregrinos los recorren por motivos espirituales y religiosos, motivos personales (superación y encuentro con uno mismo) o como una forma de turismo cultural (patrimonio y naturaleza).

El camino de Santiago ha sido declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en el año 1993; Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa y ha recibido el título honorifico de Calle Mayor de Europa.

Manteniendo desde su comienzo hasta la actualidad, los siguientes símbolos:  

La Vieira o “Concha del Peregrino”

La vieira se encuentra típicamente en la costa del mar en Galicia. Es el símbolo del Camino de Santiago por excelencia y de sus peregrinos. Antiguamente los peregrinos, antes de regresar a sus países de origen tomaban un ejemplar, para demostrar haber llegado hasta Santiago, el objetivo de su viaje.

Los textos medievales franceses citan con frecuencia a la "concha" (de la vieira) como símbolo de peregrinaciones en general, a la vez que la vieira poco a poco se va asociando a monumentos y lugares dedicados a Santiago, sin que se especifique "de Compostela". Habrá que esperar hasta el siglo XVI, gran época de peregrinaciones a Santiago de Compostela, para que el naturalista Guillaume Rondelet cite la "concha de Santiago" como uno de los nombres posibles de la venera. En el siglo XVIII, la edición francesa de la taxonomía de Linneo fija su nombre común asociándola definitivamente con Compostela. 

La Flecha amarilla del Camino

Este es un símbolo o señal indicativo. Puedes encontrar esta flecha en infinidad de lugares durante tu peregrinaje, (piedras, muros, fachadas, árboles etc) indicándote el camino correcto a seguir para llegar con éxito al final de cada etapa.

Cuenta la historia que el párroco de O Cebreiro, Elías Valiña comenzó en 1984 a pintar flechas con pintura amarilla de las carreteras en obras, desde entonces muchos peregrinos y vecinos del Camino de Santiago han seguido con su tradición, remarcando las borradas flechas y pintando nuevas cada vez más lejos de Santiago. 

La Cruz de Santiago

Se trata de una cruz latina simulando una espada, con forma de flor de lis en la empuñadura y en los brazos. Se dice que su forma tiene origen en la época de las Cruzadas, cuando los caballeros llevaban pequeñas cruces con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo y realizar sus devociones diarias. 

El Bastón o Bordón

El bordón sirve para caminar y cuidar tus rodillas. Suele ser muy útil, en especial, para las bajadas ya que las rodillas no se cargan tanto con el peso.

Antiguamente de madera, era usado como ayuda para caminar, cuidar las rodillas y protegerse de los animales que se encontraban en la ruta. Hoy en día se pueden conseguir bordones de madera de cualquier calidad, alguno a cuál más bonito, aunque también cada vez más se pueden ver los bastones de aluminio que venden las tiendas deportivas por las ventajas adicionales que ofrecen: son más ligeros, se pueden plegar, se adaptan al tamaño de la persona, son de gran resistencia…

Una tradición relacionada con este símbolo consiste en realizar una raya horizontal, en el bordón de madera, por cada etapa realizada. Es especialmente curioso apreciar los bordones de aquellos que, próximos a Santiago de Compostela, han partido desde Francia…ver que cada línea representa el esfuerzo de varias horas o de un día de camino es de total admiración.  En algunos casos los peregrinos también van tallando el nombre de las etapas encima de la línea. 

Calabaza del Peregrino

Antiguamente, y ante la inexistencia de cantimploras, se utilizaba la calabaza como un utensilio ligero, práctico y económico para transportar agua.  Considero que es uno de los símbolos más perdidos en la tradición y el que la lleva, por lo general lo hace solamente a modo simbólico.  En la antigüedad la calabaza se ataba al bordón. 

El sombrero

El sombrero es de ala ancha doblada en media luna. Hacer el Camino sin el sombrero, o sin una gorra, es garantizarse problemas graves de insolación, y nos es que, además, sirve como soporte para refrescarse en las fuentes. Por tanto, simboliza la protección psíquica que el estado de mantener la Consciencia alerta contra los pecados representa, alerta consciente que debe llevar en todo momento el peregrino.

 El sombrero con el que siempre se representa al Santiago Peregrino simboliza la reflexión y el aseguramiento de que no olvidamos pensar sobre nuestro equipaje en la vida. 

 El sombrero o gorro es mejor que sea de algodón, que siempre facilita la transpiración. Algunos peregrinos optan por sombreros con paños extensibles de protección para el cuello, y muchos llevan los sombreros o gorras de materiales muy ligeros, con visera amplia y/o de materiales especiales para filtrar los rayos solares. 

Credencial y Compostela

Se trata de un documento imprescindible en el Camino de Santiago. Es una especie de pasaporte que todo peregrino debe rellenar con sus datos personales. Aquí encontrarás información más ampliada sobre la Credencial del peregrino y Compostela. 

Los peregrinos

La peregrinación es un tiempo en el que se vive apartado de la vida diaria y en el que uno se dirige a un lugar santo. Santiago, junto a Roma y Jerusalén, es el tercer gran destino de peregrinación cristiana en el mundo.

Los peregrinos tienen a lo largo del Camino de Santiago oportunidad para la reflexión personal, para la oración y para el disfrute de la amistad y el compañerismo con otros peregrinos de diferentes países y tradiciones. La peregrinación es una oportunidad de renovación espiritual y de crecimiento en la fe personal.

 Funcionamiento de los albergues del Camino de Santiago

La mayor parte de los albergues son para uso exclusivo de los peregrinos que van a pie, en bicicleta o a caballo, y es necesario presentar la credencial del peregrino para tener acceso a ellos. Podemos distinguir básicamente entre dos tipos de albergues: los albergues públicos y los albergues privados. Los albergues públicos son aquellos cuya titularidad pertenece a una administración pública (ayuntamiento, comunidad autónoma...), o bien a una entidad religiosa (parroquia, comunidad...), o bien son administrados por alguna asociación, junta vecinal, etc. Los albergues privados son aquellos cuya titularidad pertenece a un particular. Cada albergue, tanto si es público como privado, tiene sus peculiaridades, características y normativas de funcionamiento propias. Por regla general, las plazas se asignan por orden de llegada, con preferencia para los que van a pie. En principio, sólo se permite pernoctar una noche, aunque se hacen excepciones en casos justificados. Los albergues públicos no admiten reserva, al contrario que la mayor parte de los albergues privados. En algunos albergues públicos sólo se pide un donativo voluntario, el cual se destina a cubrir los gastos de limpieza y mantenimiento, mientras que en los otros el precio suele situarse entre los 6 y los 12 euros. En los albergues privados el precio habitual suele ser 12 euros. 

Hay albergues bastante modestos, pero debemos tener presente que son el fruto del trabajo desinteresado de muchas personas con el único objetivo de servir y dar descanso a los peregrinos. 

 

Para muchos la peregrinación a pie a Santiago de Compostela es una de las experiencias más gratificantes de su vida. Al mismo tiempo es un reto físico y mental que hay que preparar concienzudamente. Por ello, los siguientes consejos son vitales para emprender una experiencia única. Antes que nada hay que procurar ambientarse leyendo algo sobre la historia del Camino y la peregrinación que ayude a que el peregrino se sienta un eslabón de la gran cadena de peregrinos que le han precedido y al tiempo le prepare para disfrutar mejor el recorrido. Existe un amplísimo catálogo de libros sobre el Camino de Santiago entre los que se encuentran las Guías del Camino con mapas y distancias. Elige la que más te guste, consúltala y procura hacer un plan de etapas previo, pensando que lo normal es recorrer 25 ó 30 kilómetros cada día.

Es conveniente programar en un principio etapas cortas hasta que el cuerpo se vaya habituando. Al cabo de una semana ya estarás entrenado para hacer recorridos más largos. Puedes programar algún día de descanso, o intercalar con etapas más cortas, coincidiendo con el paso por los lugares que quieras visitar detenidamente. De esa forma podrás descansar sin perder el ritmo. En el Camino hay que tener en cuenta, muy especialmente en época de verano, lo esencial que es evitar las horas de calor. Se debe tener siempre presente que se trata de un itinerario con etapas de larga distancia y de extensos tramos sin fuentes ya que los trechos entre pueblos son, las más de las veces, importantes. Se recomienda llevar al menos un litro de agua, y si es verano incluso más. La consulta de la ubicación y los servicios que ofrecen al peregrino los albergues y refugios es básica Consejos prácticos para recorrer el Camino a pie. Estas instalaciones son exclusivamente para los que peregrinan a pie, bicicleta o caballo sin hacer tramos en vehículo.

Procura llevar más de un par y que el pie esté previamente acostumbrado a ese tipo de calzado. Lo ideal es una bota de tejido ligero y que permita la transpiración, que proteja los tobillos de los esguinces y facilite caminar entre piedras y barro. En verano se pueden usar unas zapatillas deportivas si las botas resultan incómodas. La ropa, poca, dos juegos de cada pieza, un jersey y chubasquero o capa que en caso de lluvia pueda tapar también la mochila. Una bolsita con detergente facilitará la limpieza y que al final de tu jornada te permita ponerte ropa limpia. Una concha o viera así como un bordón o vara de caminante te permitirán ser fácilmente identificado como peregrino, y la vara te ayudará en tu caminata. Siempre hay que llevar un poco de comida encima, sobre todo frutos secos, fruta o chocolate, y la cantimplora llena. Es inútil cargar comida para más de un día. Se puede llevar un pequeño botiquín con yodo, esparadrapo de tela, gasas estériles, tiritas, algún laxante y antidiarreico, una crema antinflamatoria y crema de protección solar. No te olvides la Tarjeta de Asistencia Sanitaria ó la tarjeta sanitaria Europea el caso de los extranjeros. No es necesario llevar mucho dinero encima. Es mejor usar tarjetas de crédito o cheques de viaje. Conviene que tu familia tenga idea de tu recorrido y los teléfonos de las Oficinas de Información para localizarte en casos urgentes. También te puede resultar de utilidad una pequeña agenda o libreta para hacer anotaciones o plasmar en ella los múltiples y variados sellos que irás encontrando a lo largo del Camino. Recuerda que en la Credencial el “imprescindible” para constatar tu paso es el cuño del albergue en el que se haga noche. Al caminar ten presente que todo el Camino está marcado con flechas amarillas y mojones de piedra. En verano evita las horas de más calor madrugando un poco más. Ponte crema protectora para el sol y durante los primeros días no uses durante muchas horas camisetas y pantalones cortos. Procura no caminar muy rápido los primeros días hasta que conozcas tu ritmo más adecuado. Si vas en grupo, procura adaptarte al paso del más lento. En el Camino no hay que buscar llegar el primero, sino llegar. Si usas los albergues comprobarás que algunos son modestos.

 No obstante, en algunos albergues privados no rigen normas tan estrictas. Los grupos grandes de peregrinos es conveniente que se busquen una alternativa de alojamiento al margen de los albergues habituales debido a su limitada capacidad. En la preparación del equipo son básicos: La mochila será nuestra compañera de camino durante muchas horas por lo que debe ser cómoda y ligera, especialmente de tipo anatómico, con correas en la cintura y el pecho, y con bolsillos laterales y superiores. La colocación de tu equipaje de forma ordenada y en bolsas de tela para evitar el ruido mañanero en los albergues te facilitará su uso al tiempo que te ayudará a prevenir que se pueda mojar su contenido. No olvides que el peso es un gran problema que se evita prescindiendo de casi todo. Si pesa más de 8 kilos, “te pesará”, como norma general se establece que el peso de la mochila no debe ser superior a la décima parte del peso de quien la lleve. Al cargarla distribuye lo más pesado al fondo y lo más próximo posible a la espalda. No es conveniente llevar nada fuera de la mochila, colgando, ya que se puede mojar o perder. El saco de dormir es imprescindible si piensas usar los albergues de peregrinos. En verano no es necesario que sea muy grueso y por tanto, mucho más ligero. También conviene llevar una esterilla o foam para evitar el contacto directo con el suelo en caso de que toque dormir sobre éste. El calzado es otro de los elementos imprescindibles.

 Acepta lo que se te ofrezca y agradece el esfuerzo de muchas personas que trabajan para ayudarte de modo altruista. Colabora para dejar los albergues limpios y en los que se fije un donativo colabora con éste en el mantenimiento. No olvides que los albergues están previstos para pasar en ellos una sola noche. En caso de enfermedad consulta con los responsables para que puedas ampliar tu estancia un poco más. Si caminas por carretera sé prudente, no olvides que eres la parte más débil. 

Recomendaciones a los Peregrinos:

• Es conveniente una mínima preparación. 

• El asfalto endurece los músculos. 

• Llevar lo imprescindible. Cuanto menos equipaje mejor. 

• El material no debe sobrepasar más de 7 kilos o el 10% de tu peso. 

• Mochila de 40 litros. 

• Calzado de senderismo. 

• Saco de dormir y esterilla. 

• Capa de agua. 

• Gorro. 

• 2 Camisetas. 

• 1 Sudadera. 

• 2 Pantalones. 

• 2 Juegos Ropa interior. 

• 1 Chándal. 

• 1 Toalla mediana. 

• Chancla de ducha. 

• Útiles de aseo y colada. 

• Botiquín elemental. 

• Documentación sanitaria y personal.

El Camino en España.

El inicio de lo que se ha dado en llamar el Camino de Santiago se pierde en una fecha incierta de principios del siglo IX en la que un ermitaño, llamado Pelayo, cuenta que ha visto unos fenómenos luminosos que tienen todos los visos de ser un milagro. El eremita pondrá en conocimiento del Obispo de Iria Flavia (sede episcopal de entonces) tan fantástica visión al acontecer tan fabulosos hechos en la parte más occidental del mundo entonces conocido y éste lo hace llegar a su vez a la Corte del rey Alfonso II de Asturias, comenzando de esta manera un movimiento de gentes y una difusión del hecho de tales proporciones que bien pronto conocerían por toda la Cristiandad.

Teodomiro, Obispo de Iria Flavia, sacó de una cueva un arca de mármol que contenía los restos de Santiago El Mayor, y el rey Alfonso II El Casto mandó construir en el lugar una capilla que diese cobijo a los restos del apóstol, iniciándose así la construcción de una ciudad, Compostela, que con el paso de los años se convertiría en meta de millones de peregrinos, sede episcopal, ciudad próspera y punto de referencia histórica y espiritual para todo el mundo cristiano. Los peregrinos comenzaron a transitar por el norte de España, no sin grandes dificultades, para llegar al fin del mundo medieval que eran por entonces las tierras de Galicia. Los primeros itinerarios lo fueron desde Oviedo, capital entonces de los reinos cristianos peninsulares, pronto estos caminos enlazaron con Europa a través de una “ruta de la costa” que más tarde, con el avance de la Reconquista, el Camino se consolidó más al Sur dando lugar a lo que se ha dado en llamar el “Camino Francés” y que se considera como el genuino Camino de Santiago. Los peregrinos que acudían a la Tumba de Santiago Apóstol no eran sólo hispanos, pues la fama que adquirió Compostela fue tal que muy pronto se pusieron en camino gentes de toda Europa.

Ello constituyó un hecho de gran importancia pues se generó a lo largo del itinerario una gran vida comercial y espiritual que dio como consecuencia la fundación de ciudades, construcción de grandes templos y monasterios y el florecimiento del comercio y los artesanos.

En este renacer que surgió en una gran parte del Norte de España tuvieron destacada participación instituciones religiosas como la Orden de Cluny que pronto se convirtió en la “gran multinacional” de promoción de la Ruta a Santiago de Compostela y algunas publicaciones determinadas como el “Codex Calixtinus” que escribiera el clérigo Aymeric Picaud por encargo del Papa Calixto II. Dentro de la influencia local no se debe olvidar al Obispo Gelmírez que fue quien consolidó la sede episcopal, la convirtió en Arzobispado y en buena manera diseñó y planificó su futuro. Todo ello favorecido por las leyes de Navarra, Castilla, León y Galicia que legislaron con generosidad a favor de los peregrinos y dictaron leyes que favorecieron igualmente a los pueblos, villas y ciudades por donde pasaba este itinerario sagrado que se convirtió como hemos dicho en la más importante ruta comercial y artística de la Europa medieval.

Los caminos que conducían a Santiago pronto formaron una tupida red que se iniciaba en tierras de Polonia, Alemania y los Países Nórdicos hasta llegar a Francia donde estos itinerarios se van configurando por París, Vezelay, Le Puy o Saint-Gilles con lo que se asocian en su nacimiento a los grandes santuarios que se dirigen a los Pirineos para entrar en España por dos lugares distintos: a través del Somport en tierras de Huesca, se recibía a los peregrinos que procedían de Saint Gilles du Gard, mientras que por el Puerto de Ibañeta, en tierras navarras de Roncesvalles, llegaban los procedentes de Tours, Vezelay y Le Puy. Los dos caminos, que habían ya atravesado Jaca en el lado aragonés y Pamplona se juntaban en Puente la Reina para desde allí “Todos los Caminos se hacen uno hasta llegar a Santiago” meta común de todos los itinerarios jacobeos. Desde aquí el camino histórico y también el actual se dirigía a Estella y Los Arcos para, cruzando el Ebro por Logroño, recorrer las localidades riojanas de Nájera, Azofra, Navarrete y Santo Domingo de la Calzada. Castilla y León es la Comunidad Autónoma con mayor recorrido, unos 400 kilómetros, y también donde la Ruta encuentra la mayor concentración de Bienes de Interés Cultural. Finalmente, el Camino de Santiago se introduce en Galicia, que como bien definiera Picaud es una región abundante en bosques, “agradable por sus ríos, sus prados y riquísimos manzanos, sus buenas frutas y sus clarísimas fuentes....”. A través del Cebreiro el Camino entra en tierras lucenses hasta el corazón de la comarca de A Ulloa, que tan bien inmortalizara Emilia Pardo Bazán en su novela “Los Pazos de Ulloa”, y punto de arranque del recorrido por la provincia de A Coruña avanzando por Melide y Arzúa hasta llegar a la meta de Santiago de Compostela.